Y por fin, desde Meknés, llegamos a Fez. Era nuestro último día en Marruecos y había que aprovecharlo.
Habíamos contratado los servicios de una guía profesional, la primera después de muchos espontáneos. Como sólo disponíamos de unas horas (desde media mañana hasta la tarde) nos centramos en la medina, en Fez el-Bali o la ciudad vieja.
Lo primero que te cuentan es su extensión: es el espacio peatonal más grande del mundo. Está formado por más de 9.400 calles, algunas minúsculas y con un trazado caótico. En resumen, un guía para conocerlo no es ningún capricho (y tampoco es caro, alrededor de 30€ un día completo para todo el grupo).
Entramos por la puerta Bab Bou Jeloud, la más importante. Enseguida se estrecha la vía y se acumulan a ambos lados puestos repletos de todo.
La primera parada fue en la medersa o madraza Bou Inania. Realmente impresionante por su belleza.
Continuamos callejeando por este laberinto y nos faltaban ojos para ver todo lo que se mostraba ante nosotros. Había muchísima gente y bullicio, y apenas se podía circular por algunas calles, pero a cada esquina descubríamos algo insólito.
Visitamos el zoco de los ¿cómo llamarlos? "tronos" para las bodas. Es algo que yo no había visto nunca, porque no he asistido a una boda musulmana, pero se estila que los novios disfruten de su fiesta sentados en estas cosas, mientras más recargadas y brillantes, mejor. Pero bueno, cada uno tiene sus costumbres... Lo que sí me gustó mucho es conocer paso por paso toda la ceremonia de la boda, que la guía amablemente nos explicó.
Nos llevaron también a un funduq o fonda del siglo XVIII donde hoy día está el Museo de la Artesanía de la madera. Ha sido recientemente restaurado y se nota, está impecable. Desde arriba se pueden contemplar unas buenas vistas de la medina sembrada de antenas parabólicas.
En la medina, todo está dividido por zocos. Se componen de una o varias calles especializadas en el comercio de algún producto. Las hay de joyería, de cerámica, de tintes, de hojalata, etc. Es muy conocida la plaza Seffarine, donde se reunen los caldereros.
Pero lo que más ganas tenía de conocer desde que pisé Fez eran las curtidurías. Constituyen la estampa más pintoresca y conocida de Fez, y realmente no debes perdértelas. Cuando vas caminando por la medina, tu olfato es el que te dice que están cerca. Son conocidas por el olor nauseabundo que desprenden.
La más conocida es la de Chouwara. Puede contemplarse desde las numerosas terrazas con las que cuentan las tiendas de artículos de piel. Nosotros entramos a una de ellas, y lo primero que hicieron fue darnos una rama de menta (¡ay, la que nos esperaba!). Subimos por una escalera muy estrecha hasta llegar al piso superior, que se abría al exterior. Ante nosotros se abría un panorama increíble:
Confieso que esta estampa me impresionó profundamente. No podía dejar de mirar (ni de oler, desgraciadamente). El hedor es insoportable aunque, afortunadamente, viene por rachas, así que da un "respiro" entre una y otra.
Comprobar las condiciones en las que trabaja esta gente es sobrecogedor. Se pasan horas aguantando ese olor metidos hasta la cintura en cubetas de tinte y de sustancias de todo tipo para curtir las pieles, que van llegando a lomos de burros.
Allí te explican los diferentes tratamientos que tienen las pieles hasta convertirse en cuero, y pueden distinguirse por el color de las cubetas. Las hay con cal, con varias sustancias como excrementos de paloma y orina de vaca para ablandarlas e hidratarlas y con tintes naturales de muchos colores. Ya no tenéis que preguntaros más por qué huelen tan mal los artículos de piel procedentes de Marruecos.
Después de este inolvidable espectáculo, continuamos paseando por la medina, entrando en puestos y viviendo este ambiente. Aficionados a la fotografía como somos, disfrutamos muchísimo ante las posibilidades que nos ofrecía este enclave tan particular.
Desde luego, se puede decir que Fez es una experiencia para todos los sentidos. Altamente recomendable.
Imprimir
Mostrando entradas con la etiqueta Meknes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Meknes. Mostrar todas las entradas
Marruecos: la impresionante Fez
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Marruecos: visita exprés a Meknés
lunes, 26 de noviembre de 2012
Debido al accidentado viaje que ya os relaté aquí, llegamos bastante más tarde de lo que pensábamos a Meknés, por eso nuestra visita fue muy breve.
Al aparcar cerca del riad donde nos hospedábamos nos salió otro guía espontáneo que nos ofreció sus servicios. Como teníamos muy poco tiempo para visitar la medina, no nos pareció mal, así que fijamos un precio y quedamos con él para un rato más tarde.
Nos alojamos en el Riad Yakout, muy cerca de la medina.
Nos gustó mucho este sitio. Había sido reformado hace poco y la decoración era preciosa. La comida también estaba muy bien y su localización era inmejorable.
La medina la vimos con muy poca luz. Fue una pena, porque la ciudad entera fue declarada patrimonio mundial de la Unesco y tuvimos muy poquito tiempo para verla. El guía nos enseñó muchos rincones,entre ellos mezquitas, hornos de pan y hammams, que suelen estar cerca unos de otros, como nos explicó. También nos llevó a la cooperativa de fabricación de kilims, donde compramos un par de ellos, preciosos.
Después estuvimos en el mercado, que sí estaba bien iluminado. Fue fascinante la aglomeración de puestos, gente, olores y cosas diferentes que se vendían por allí. Nos llamaron especialmente la atención los encurtidos y las especias.
A la mañana siguiente, antes de salir para Fez fuimos a visitar el Mausoleo de Mulay Ismael, sultán que en el siglo XVII convirtió a Meknés en una de las ciudades más bellas y poderosas de Marruecos. Es realmente bonito, y por ser una tumba, puede entrarse a la mezquita, aunque no a la zona de oración.
También vimos la célebre puerta de Bab Mansour, junto a la plaza principal de Meknés, El Hedime.
Nos dio tiempo a dar una vuelta corta por la medina ya de día y a poco más, porque teníamos que salir para Fez, sólo disponíamos de ese día para verla.
Nos quedamos sin ver las ruinas romanas de Volubilis, a unos treinta kilómetros de la ciudad. Ya no podíamos abarcar más, así que lo dejamos para la siguiente escapada a Marruecos.
Imprimir
Al aparcar cerca del riad donde nos hospedábamos nos salió otro guía espontáneo que nos ofreció sus servicios. Como teníamos muy poco tiempo para visitar la medina, no nos pareció mal, así que fijamos un precio y quedamos con él para un rato más tarde.
Nos alojamos en el Riad Yakout, muy cerca de la medina.
Nos gustó mucho este sitio. Había sido reformado hace poco y la decoración era preciosa. La comida también estaba muy bien y su localización era inmejorable.
La medina la vimos con muy poca luz. Fue una pena, porque la ciudad entera fue declarada patrimonio mundial de la Unesco y tuvimos muy poquito tiempo para verla. El guía nos enseñó muchos rincones,entre ellos mezquitas, hornos de pan y hammams, que suelen estar cerca unos de otros, como nos explicó. También nos llevó a la cooperativa de fabricación de kilims, donde compramos un par de ellos, preciosos.
Después estuvimos en el mercado, que sí estaba bien iluminado. Fue fascinante la aglomeración de puestos, gente, olores y cosas diferentes que se vendían por allí. Nos llamaron especialmente la atención los encurtidos y las especias.
A la mañana siguiente, antes de salir para Fez fuimos a visitar el Mausoleo de Mulay Ismael, sultán que en el siglo XVII convirtió a Meknés en una de las ciudades más bellas y poderosas de Marruecos. Es realmente bonito, y por ser una tumba, puede entrarse a la mezquita, aunque no a la zona de oración.
También vimos la célebre puerta de Bab Mansour, junto a la plaza principal de Meknés, El Hedime.
Nos dio tiempo a dar una vuelta corta por la medina ya de día y a poco más, porque teníamos que salir para Fez, sólo disponíamos de ese día para verla.
Nos quedamos sin ver las ruinas romanas de Volubilis, a unos treinta kilómetros de la ciudad. Ya no podíamos abarcar más, así que lo dejamos para la siguiente escapada a Marruecos.
Imprimir
Marruecos: de la garganta del Todra a Meknés por caminos de cabras
viernes, 23 de noviembre de 2012
El título del post ya lo dice todo. De esta parte del camino apenas tenemos fotos, supongo que porque teníamos preocupaciones más importante como no matarnos...
Como ya mencioné aquí, el dueño de la maison d'Hote Panorama tuvo a bien recomendarnos una ruta alternativa para llegar desde Tinehir a Meknés. Nosotros ya teníamos planificada una: retroceder por la carretera nacional y subir pasando por Errachidia, Midelt y Azrou. Supuestamente esto nos llevaría unas seis horas. Era dar un poco de rodeo, pero merecía la pena porque cogíamos mejores carreteras.
Sabiendo que teníamos un camino largo por delante, le pedimos al buen hombre que nos sirviera el desayuno tempranito. Él, muy optimista, nos dijo que no hacía falta porque por la ruta que nos iba a recomendar, en tres horas y media o cuatro como mucho, estábamos en Meknés. Ilusos de nosotros, le creimos (quién iba a pensar que todo este rollo era porque no le apetecía madrugar).
Total, que salimos de Tihehir rumbo de nuevo a la garganta del Todra, que atravesamos y continuamos. La carretera en el mapa parecía peor que una comarcal, pero como de ningún cobarde se ha escrito nada, tiramos "palante".
Podemos seguir refiriéndonos a ella como carretera para entendernos, pero llamarla así sería hacerle un gran favor. Había tramos en los que sólo quedaba un metro y medio de asfalto (lo justo para dejarlo en medio de las ruedas). En otros no había nada directamente.
Otro factor a tener en cuenta es que había llovido muchísimo días atrás, con lo cual, se habían desbordado ríos y arroyos, o se habían desprendido piedras por las laderas. !Muy divertido! Eso por no hablar por los rebaños de cabras, ovejas y dromedarios que se nos cruzaban por todas partes.
Este hombre nos dijo que había un tramo que estaba regular, pero que no tendríamos problema. Claro que regular para ellos y para nosotros respecto a carreteras no es lo mismo, eso lo comprobamos más adelante.
Resumiendo, que atravesamos toda la cordillera del Alto Atlas por carreteras inexistentes y en muy malas condiciones. Menos mal que llevábamos un 4x4 porque no sé cómo habríamos salido de muchos de los escollos que tuvimos que atravesar. El peor momento fue en todo lo alto de la montaña, con un precipio a nuestra izquierda, pared desprendida a la derecha, carril para un sólo vehículo y camioneta de frente. ¡Aún no sé cómo salimos de allí!
Cuando pasamos todo esto vimos en el mapa un tramo de la carretera marcado con cuadros blancos y negros. "¿Qué significarán estos cuadritos?". Miramos la leyenda del mapa y nos dice que es Carretera muy peligrosa. "¡Ahhhh, claro, que veníamos por una autopista de cinco carriles!". Resulta que aún nos quedaba por pasar el peor tramo. A todo esto se une la conducción de los marroquíes. Quien haya estado alguna vez por allí seguro que lo recuerda. ¡Qué poco aprecio por la vida tienen estas criaturas!
Está claro que sobrevivimos a todo esto y que las tres horas y media se convirtieron en más de ocho horas, pero ya pasado, he de reconocer que fue toda una experiencia.
Vimos paisajes y sitios que nunca habríamos imaginado. Descubrimos que Marruecos tiene zonas muy verdes, cruzadas por numerosos ríos, fértiles valles y montañas increíbles. Pasamos por áreas en las que no había absolutamente nada en kilómetros a la redonda. Atravesamos pueblecitos sin luz ni agua corriente donde los niños nos miraban como si fuésemos extraterrestres. Comarcas enteras en las que el tiempo se había detenido siglos atrás. Las mujeres lavaban a mano en los ríos, los hombres araban con burros sus tierras, los niños de corta edad trabajaban y los días eran iguales unos a otros.
Desde luego, ésta sí que fue una incursión en el Marruecos profundo, el que no sueles ver en las rutas organizadas. Una aventurilla de la que ahora tenemos muy buen recuerdo. ¡Pero cuánto nos acordamos del dueño del hostalito y de toda su familia durante el trayecto!
Imprimir
Como ya mencioné aquí, el dueño de la maison d'Hote Panorama tuvo a bien recomendarnos una ruta alternativa para llegar desde Tinehir a Meknés. Nosotros ya teníamos planificada una: retroceder por la carretera nacional y subir pasando por Errachidia, Midelt y Azrou. Supuestamente esto nos llevaría unas seis horas. Era dar un poco de rodeo, pero merecía la pena porque cogíamos mejores carreteras.
Sabiendo que teníamos un camino largo por delante, le pedimos al buen hombre que nos sirviera el desayuno tempranito. Él, muy optimista, nos dijo que no hacía falta porque por la ruta que nos iba a recomendar, en tres horas y media o cuatro como mucho, estábamos en Meknés. Ilusos de nosotros, le creimos (quién iba a pensar que todo este rollo era porque no le apetecía madrugar).
Total, que salimos de Tihehir rumbo de nuevo a la garganta del Todra, que atravesamos y continuamos. La carretera en el mapa parecía peor que una comarcal, pero como de ningún cobarde se ha escrito nada, tiramos "palante".
Podemos seguir refiriéndonos a ella como carretera para entendernos, pero llamarla así sería hacerle un gran favor. Había tramos en los que sólo quedaba un metro y medio de asfalto (lo justo para dejarlo en medio de las ruedas). En otros no había nada directamente.
Otro factor a tener en cuenta es que había llovido muchísimo días atrás, con lo cual, se habían desbordado ríos y arroyos, o se habían desprendido piedras por las laderas. !Muy divertido! Eso por no hablar por los rebaños de cabras, ovejas y dromedarios que se nos cruzaban por todas partes.
Este hombre nos dijo que había un tramo que estaba regular, pero que no tendríamos problema. Claro que regular para ellos y para nosotros respecto a carreteras no es lo mismo, eso lo comprobamos más adelante.
Resumiendo, que atravesamos toda la cordillera del Alto Atlas por carreteras inexistentes y en muy malas condiciones. Menos mal que llevábamos un 4x4 porque no sé cómo habríamos salido de muchos de los escollos que tuvimos que atravesar. El peor momento fue en todo lo alto de la montaña, con un precipio a nuestra izquierda, pared desprendida a la derecha, carril para un sólo vehículo y camioneta de frente. ¡Aún no sé cómo salimos de allí!
Cuando pasamos todo esto vimos en el mapa un tramo de la carretera marcado con cuadros blancos y negros. "¿Qué significarán estos cuadritos?". Miramos la leyenda del mapa y nos dice que es Carretera muy peligrosa. "¡Ahhhh, claro, que veníamos por una autopista de cinco carriles!". Resulta que aún nos quedaba por pasar el peor tramo. A todo esto se une la conducción de los marroquíes. Quien haya estado alguna vez por allí seguro que lo recuerda. ¡Qué poco aprecio por la vida tienen estas criaturas!
Está claro que sobrevivimos a todo esto y que las tres horas y media se convirtieron en más de ocho horas, pero ya pasado, he de reconocer que fue toda una experiencia.
Vimos paisajes y sitios que nunca habríamos imaginado. Descubrimos que Marruecos tiene zonas muy verdes, cruzadas por numerosos ríos, fértiles valles y montañas increíbles. Pasamos por áreas en las que no había absolutamente nada en kilómetros a la redonda. Atravesamos pueblecitos sin luz ni agua corriente donde los niños nos miraban como si fuésemos extraterrestres. Comarcas enteras en las que el tiempo se había detenido siglos atrás. Las mujeres lavaban a mano en los ríos, los hombres araban con burros sus tierras, los niños de corta edad trabajaban y los días eran iguales unos a otros.
Desde luego, ésta sí que fue una incursión en el Marruecos profundo, el que no sueles ver en las rutas organizadas. Una aventurilla de la que ahora tenemos muy buen recuerdo. ¡Pero cuánto nos acordamos del dueño del hostalito y de toda su familia durante el trayecto!
Imprimir
Publicado por
A-M
0
comentarios
Enviar por correo electrónico
Escribe un blog
Compartir en X
Compartir con Facebook
Etiquetas:
Errachidia,
Marruecos,
Meknes,
Tinehir,
Todra
Segundo destino de la era "Recién Viajados": Marruecos
martes, 23 de octubre de 2012
Pues sí, apenas hace unos días que concluimos el diario de nuestra luna de miel y ya nos vamos de nuevo.
Esta vez el destino elegido es Marruecos. La verdad es que es la segunda vez que vamos, pero la primera fue una escapada exprés a Saïdia en la que apenas pudimos ver gran cosa. Ya os la contaremos en otro post.
Total, que sí tenemos sello de Marruecos en nuestros pasaportes, pero ahora lo vamos a conocer bastante mejor.
La ruta está condicionada por el medio de transporte. Esta vez vamos en coche por nuestra cuenta. Tenemos familiares en Melilla y salimos desde allí con ellos.
La ruta la hemos hecho a nuestra medida porque, sobre todo, estamos interesados en ir al desierto. Después de muchas recomendaciones por parte de gente que ya ha estado por allí varias veces, la ruta va a ser esta:
- Dos noches en Merzouga para ver el desierto
- Una noche en la Garganta de Toldra
- Una noche en Meknes
- Último día en Fez
Pensamos aprovechar el tiempo al máximo, así que no se descartan excursiones en camello, rutas en 4x4, visitas guiadas a la medina de Fez, a las ruinas de Volubilis y otras que vayan surgiendo.
Estamos en plena fase de preparación de nuestra adorada y utilísima guía DIY conforme nos vamos poniendo de acuerdo en los lugares a visitar y el alojamiento. Cuando lo tengamos todo, os lo contaremos.
Hasta pronto
Imprimir
Esta vez el destino elegido es Marruecos. La verdad es que es la segunda vez que vamos, pero la primera fue una escapada exprés a Saïdia en la que apenas pudimos ver gran cosa. Ya os la contaremos en otro post.
Total, que sí tenemos sello de Marruecos en nuestros pasaportes, pero ahora lo vamos a conocer bastante mejor.
La ruta está condicionada por el medio de transporte. Esta vez vamos en coche por nuestra cuenta. Tenemos familiares en Melilla y salimos desde allí con ellos.
La ruta la hemos hecho a nuestra medida porque, sobre todo, estamos interesados en ir al desierto. Después de muchas recomendaciones por parte de gente que ya ha estado por allí varias veces, la ruta va a ser esta:
- Dos noches en Merzouga para ver el desierto
- Una noche en la Garganta de Toldra
- Una noche en Meknes
- Último día en Fez
Pensamos aprovechar el tiempo al máximo, así que no se descartan excursiones en camello, rutas en 4x4, visitas guiadas a la medina de Fez, a las ruinas de Volubilis y otras que vayan surgiendo.
Estamos en plena fase de preparación de nuestra adorada y utilísima guía DIY conforme nos vamos poniendo de acuerdo en los lugares a visitar y el alojamiento. Cuando lo tengamos todo, os lo contaremos.
Hasta pronto
Imprimir
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















