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¿Dónde comer en NYC? Part two: hamburguesas

lunes, 3 de junio de 2013

Vamos a hacer una crónica de los sitios en los que estuvimos con fotito y todo para que os animéis (o no). En el apartado hamburguesas comenzamos con     JACKSON’S HOLE BURGUERS. Ya os dijimos que hay varios en Manhattan. No recuerdo en cuál de ellos estuvimos, pero deben ser parecidos. Lo recordamos con especial ilusión porque fue la primera cena en Nueva York. Llegamos a mediodía, soltamos las maletas y nos echamos a la calle a patear. Cuando llegó la noche entre el jet lag y que llevábamos horas sin parar estábamos hechos polvo y muertos de hambre. Total, que buscamos la que nos quedaba más cerca de la lista que pusimos en la anterior entrada y fue ésta. Lo mejor de todo y no es que sea exclusivo de este sitio, es que en EE.UU., lo primero que suelen hacer nada más te sientas en un restaurante, es ponerte una jarra de agua fría y dos vasos. Eso se agradece, la verdad, porque lo normal es que en España tengas que estar rogando por un vaso de agua del grifo. Te miran mal cuando la pides y siempre se le olvida y tienes que volver a recordarlo. Eso sí, si pides una botella de agua, bien pronto que te la traen. No os rindáis, en todos los restaurantes están obligados a poneros agua del grifo si la pedís, y estáis en vuestro derecho. Bueno, no más digresiones reivindicativas, jaja. Total, que te ponen agua y un plato con los típicos pepinillos gigantes que son tan comunes por allí. Tienen un sabor muy diferente a los que conocemos, pero están ricos. Pedimos limonada para beber y de entrante, los aros de cebolla, que nos los habían recomendado, y nos gustaron. Las hamburguesas estupendas, grandes y muy ricas. Para postre no quedamos, que las raciones por allí están bien despachaditas.


El mejor descubrimiento fueron las hamburguesas de  SHAKE SHAK, en Madison Square Park, frente al Flatiron Building. No vayáis buscando un restaurante, se trata de un kiosko dentro del parque con algunas mesas. Lo que llama la atención cuando te acercas es la cola, pero merece la pena, de verdad. Son las mejores que probamos en Nueva York, de hecho, fue el único sitio en el que repetimos.


Y son baratas y todo, alrededor de 4$. También tienen perritos y batidos, pero a nosotros con las hamburguesas y las patatas (cortadas en zig zag) nos sobró. Muy muy recomendable!! Deberían aparecer en todas las guías de Nueva York.


Otro sitio al que hay que ir es al BURGER JOINT. Lo peculiar es que está dentro del hotel Le Parker Meridien, cerca del Central Park, en 119 W de la calle 56. 



Cuando entras te rayas mucho porque el hall del hotel tiene muy buena pinta, así que no te esperas que detrás de una cortina haya un boquete-hamburguesería, pero ahí está. Las hamburguesas muy ricas. Recomendamos pedir el “The Works” (con todo).



La última recomendación de hamburguesas es el  DALLAS BBQ. Es una franquicia; nosotros fuimos al que está cerca de Times Square, pero hay muchos más. No es sólo hamburguesería, hay también todo tipo de carne, eso sí, todo a la barbacoa, lo que le da ese sabor tan auténtico. Nosotros nos pedimos los dos la misma hamburguesa, una con bacon y cebolla frita, pero traía tantísima que tuvimos que quitarle, no había quién se la comiera así, jaja. Son unos bestias!



Seguiremos con más comida, mmmmmm





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Luna de miel Polinesia-Costa Oeste: Los Ángeles

domingo, 21 de octubre de 2012

Por la mañana salía nuestro vuelo a Los Ángeles. Al llegar al aeropuerto, nos recogieron y nos llevaron a nuestro hotel, el mítico Millenium Biltmore. Allí es donde se celebraron las primeras ceremonias de los Óscars y conserva todo el encanto. Las habitaciones no son muy modernas, pero los salones y los espacios comunes son impresionantes.



No teníamos muy claro cómo empezar nuestra ruta de un sólo día por Los Ángeles. La ciudad es enorme y es difícil situarse nada más llegar. Nosotros estábamos en el Downtown, así que cogimos el metro hasta Hollywood. Allí nada más bajarnos, ya estábamos caminando por el paseo de la fama.


Al poco de andar nos tropezamos con el teatro chino.


Estuvimos por allí curioseando y viendo las huellas de los famosos. Luego entramos a un centro comercial que está al lado y desde el que se puede ver el cartel de Hollywood si subes a la terraza.

Seguimos paseando por allí y poco más nos quedaba que hacer. La verdad es que decepciona un poco. Es todo como de cartón piedra, masificado de turistas y con poco que ver. De allí fuimos andando (¡error!) hacia Sunset Bulevard y luego hacia Melrose. Otra paliza de andar por nuestra reticencia a coger medios de transporte, jaja. De camino poco había que ver. Como te salgas de las zonas turísticas sólo ves naves industriales, descampados y lavaderos de coches, muy bonito.

Menos mal que de camino nos encontramos con un sitio de perritos que nos habían recomendado, el Pink's Hot Dogs. Decían que eran los mejores perritos de L.A. Yo añado que son los mejores perritos que he probado. La cola daba la vuelta al local, pero mereció la pena la espera.


El local es modestito, pero está lleno de fotos de famosos. Por allí se paseaba la dueña toda vestida de rosa, con un bolso de mano con forma de perrito, jaja.


Había mil tipos de perritos, era imposible decidirse. Optamos por los más light ;)


Los hot dogs fueron lo mejor de Los Ángeles, jaja. El resto nos decepcionó.

Después de comer estuvimos paseando por Melrose. Intentamos coger un bus para ir a Beverly Hills, pero era domingo y por allí no aparecía ni el gato. Tuvimos que coger un taxi que nos dejó cerca de Rodeo Drive.


Dimos una vuelta alucinando con lo que hay por ahí. Pasan a cada rato los autobuses y los tours llenos de gente como descosidos haciendo fotos a las tiendas de firmas. ¡Una locura!

Al cabo de un rato, como no había gran cosa que ver y estábamos muertos, decidimos que nuestro día en L.A. ya había acabado. Logramos pillar un bus y nos volvimos al hotel. No sé cuántas horas seguidas dormimos, pero fueron muchas.

Al día siguiente nos levantamos, desayunamos, preparamos las maletas y nos fuimos al aeropuerto. Nuestro viaje de novios había terminado. Ohhhhhhhhhhhhhhhhh



¡Hasta la próxima!





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