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República Dominicana – All included IV Isla Saona

sábado, 5 de octubre de 2013

Como no podía ser de otra forma, durante nuestra estancia en República Dominicana hicimos la clásica visita a Isla Saona, una preciosa isla al sureste del país a la que se puede ir de diferentes formas. Nosotros no escogimos la mejor, pero es una visita obligada. Los motivos para que no fuera la idónea fueron varios, como el tiempo (sólo podíamos ir un día concreto, no se podía elegir) o que éramos un grupo muy grande para ponernos de acuerdo. Por todo ello no nos quedó más remedio que reservar la excursión con Travelplan.

El precio fue de 65 dólares por persona y consistió en: traslado en autobús desde el hotel al puerto de Bayahíbe (10 minutos), viaje de ida hasta isla Saona en catamarán y vuelta en lancha rápida con traslado de vuelta. El catamarán incluía música y bebida, pero no resultó ser tan exclusivo como nos vendieron.



La llegada a la isla es una pasada; el único problema que la estropea es la cantidad de gente que hay. Estaba claro que no íbamos a ser los únicos en querer disfrutar de este sitio... Tras un rato de tiempo libre, nos pusimos en cola para comer en el buffet que incluía la excursión y que dejaba mucho que desear. Había dos tipos de arroz y ensalada de papa dominicana para acompañar a la carne de pollo y cerdo a la brasa: ninguna maravilla. Nos ofrecieron también langosta, pero a un precio abusivo y con aspecto de no estar tan bien cocinada como la que disfrutamos días después en la cena de la playa.

Tras la comida, de nuevo a la playa con tiempo libre para disfrutarla. Es preciosa, pero la cantidad de barcas en la orilla hizo que perdiese algo de encanto. Nos quedamos con las ganas de visitar otras zonas de la isla con menos turistas porque es una maravilla.






Como hemos mencionado, para la vuelta nos tocó lancha rápida. A nosotros nos hubiese gustado hacerlo al revés, la ida en lancha rápida y la vuelta en catamarán, ya que beber ron-cola nos apetece más de sobremesa que a las 10 de la mañana recién desayunados, jajaja, pero no pudo ser. Una vez más sufrimos el ser ganado turístico y no pudimos elegir. En cualquier caso, acabamos disfrutando mucho, aunque siempre con la desagradable sensación de la diversión inducida artificialmente a base de merengue, bachata y ron a deshoras.

De vuelta, las lanchas pararon en la piscina natural, un lugar increíble en alta mar en el que el agua no cubre y hay muchísimas estrellas de mar; mereció la pena la experiencia, por supuesto.


Después llegamos de nuevo a Bayahíbe y nos trasladaron en bus al hotel.

En definitiva, Isla Saona nos parece un sitio maravilloso de visita obligada, pero tratad de evitar la excursión del tour operador. Siempre saldrá más cara que una excursión local y es menos exclusiva, te llevan en grupos grandes como borregos y no es lo mismo. Nosotros no pudimos hacerlo de la forma que os recomendamos por los motivos que ya hemos comentado, pero lo ideal es gestionar la visita en el propio puerto de Bayahíbe o conversando con alguna persona local que podréis conocer, por ejemplo, en los puestecitos de la playa junto al hotel.


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República Dominicana – All included III

martes, 24 de septiembre de 2013

De lo mejor de la semana fue una cena que contratamos en la playa. Se paga aparte, nos costó 35 dólares por persona tras negociar el precio al ser un grupo numeroso, y estuvo muy, muy bien. Consistía en un cocktail de gambas (mediocre), una sopa de cebolla (buena) y una langosta a la plancha para cada uno (una maravilla). El postre de fresa dejaba mucho que desear, pero esa cena, con botella de cava para cada dos, en la playa, bajo las palmeras y a la luz de la luna y las velas, fue una pasada. Para terminar el día estuvimos en una fiesta en la playa que organizaba el hotel, se ambientó mucho y lo pasamos en grande.

Cena en la playa en el hotel Be live Canoa

Cena en la playa en el hotel Be live Canoa

Cena en la playa en el hotel Be live Canoa

Tal y como hemos comentado, el hotel está bastante bien (4 estrellas con buena relación calidad precio), pero dentro del mismo hay un club exclusivo para italianos que merece una mención especial, el “Veraclub”.

El Veraclub es una zona reservada para un grupo reducido de clientes (los italianos), a la que puede ir a comer y beber el resto, aunque con algunas reservas. La cuestión es que nos informamos y nos dejaron claro unas horas antes de la cena, que no era necesario reservar. Sin embargo, cuando estábamos ya sentados, el encargado (que no sabemos si tiene algún puesto importante en el hotel o solamente se las da de ello), nos comentó que teníamos que haber avisado, que eramos muchos y bla, bla, bla. La verdad es que nos topamos con las pegas de este caballero varias veces a lo largo de nuestra estancia, era el aguafiestas number one, menos mal que nos lo tomamos a risa...

Este club incluye, claro está, un restaurante italiano, espectáculo sólo para italianos, además de sus propios animadores y actividades. De hecho, en los extremos de la playa del hotel, están las estaciones marítimas con todas las actividades disponibles, una de ellas, exclusiva para italianos y la otra para el resto. Es curioso ver cómo dentro del mismo hotel hay una zona dedicada a determinados clientes y no por cuestión de precio por habitación, algo que sí se entendería.

Nosotros cenamos y comimos un par de días en el Veraclub. No está mal, pero no os esperéis una comida maravillosa, es un poco más de lo mismo. Pasta normalita y pizzas sólo algo mejores que en el buffet general, aunque por los aires que se daba el cocinero, parecía que estábamos en el mejor ristorante de Roma. Por cierto, el vino no servía ni para echarle gaseosa, horrible de verdad.


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