El mejor viaje

sábado, 20 de julio de 2013

Hoy voy a escribir un post algo especial y es que justo hace un año me comprometí a hacer el mejor viaje de mi vida.
Quien me conozca sabrá que no soy muy dada a expresar estas cosas en público, pero nuestro primer aniversario es una buena ocasión para cambiar las costumbres.
Como dijo Mark Twain y hoy hace un año nos recordó un buen amigo “He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él”.
Después de varios años a tu lado y con muchos kilómetros y países a nuestras espaldas, puedo decir que he encontrado al mejor compañero de viaje posible, al que me hace sentir en casa con estar a mi lado. Contigo no hay fronteras, retrasos, visados ni jet lags que me detengan. Si estamos juntos siento que tenemos el mundo a nuestros pies. Sólo me faltan cien vidas a tu lado para recorrerlo, porque con una no me basta.

Gracias por caminar conmigo



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Dónde comer en NYC? The last one: dulces

jueves, 18 de julio de 2013

¡Y todavía no hemos hablado de cosas dulces! Bueno, el helado raruno de Chinatown no cuenta…
Por básico que fuera el desayuno, los muffins que nos daban en la cafetería de al lado del hotel junto con un café estaban buenísimos. Los mejores eran los de limón con semillas de amapola.


Teníamos apuntado en nuestra guía DIY con letras rojas y bien grandes ir a Eileen's Cheesecake a probar sus maravillosas tartas. Una tarde que estábamos por la zona (está cerca de Little Italy), nos pasamos. La tienda es muy pequeñita, con apenas algunos bancos arrimados una barra a lo largo de la pared, pero cuando te acercas al mostrador se te hace la boca agua.

Yo me temía que tuviéramos que comprar una tarta entera, como le pasó a Ni, de Maniatados (no dejéis de ver su blog) porque no venden porciones; pero últimamente están haciendo tartitas de tamaño individual, así que no tuvimos problema (si podemos llamar problema a comernos una deliciosa New York Cheesecake entre los dos). Yo me pedí una de chocolate y A de las clásicas, de fresa. Estaban a cuál más buena, ¡increíbles! Si pasáis por allí, no lo dudéis.

Otro capítulo fueron los donuts de Krispy Kreme. Nos los había recomendado mi cuñado, experto en guarrerías de este tipo como nosotros y con una larga experiencia a sus espaldas viviendo en México, EE.UU y Canadá. Antes de llegar a NYC lo busqué, y el único sitio donde los vendían recién hechos era en Penn Station. No teníamos pensado ir allí expresamente a por donuts (no somos tan "frikis", jaja), pero las circunstancias se desarrollaron de tal modo que el bus que tenía que llevarnos esa mañana a Washington DC nos dejó tirados a nosotros y a unos cuantos más y nos quedáramos sin visita (GotoBus se llamaban, los muy...). Después del cabreo inicial, como era muy temprano y no podíamos hacer otra cosa que desayunar, fuimos al puesto, compramos una caja enorme con todos los que se nos antojaron y una taza para mi cuñado, para agradecerle el  maravilloso descubrimiento. Nos fuimos de vuelta al hotel, pillamos los cafés de la cafetería de abajo y nos subimos a la habitación a disfrutarlos. ¡Fantásticos! Los mejores donuts que hemos probado en la vida. Cuando hemos vuelto a EEUU hemos intentado buscarlos. Lo único que encontramos fue en Las Vegas una cajita de agujeros de donuts Krispy Kreme, buenos, pero nada que ver con los recién hechos. Además, comértelos a media tarde y con 40 grados a la sombra no tiene la misma gracia…


Siguiendo con los dulces, también somos muy “fans” (que es más aún que ser fan) de los batidos del Johnny Rocket’s. Los descubrimos justo en Nueva York, una tarde que nos cogimos unas bicis para pasear por South Street Seaport. Como considerábamos que ya habíamos quemado demasiadas calorías, aparcamos las bicis y nos pedimos cada uno un batido de litro y medio y 1500 calorías (o eso era lo que decía la carta). Yo creo que las tenía y casi morimos en el intento, pero mereció la pena. El mío era de vainilla y oreo y el de A de fresa y plátano. Te ponían un vaso enorme y luego el cacharrito de la batidora donde lo hacen con otro porte tal cual el anterior. Buenísimos. En otro viaje, en Santa Mónica, hicimos la misma jugada, pero compartiendo, que ya tenemos una edad, jajaja.


Os preguntaréis si después de este periplo gastronómico por NYC no volvimos a España rodando, y he de deciros que no. Caminamos tanto, tanto, que a nuestro regreso estábamos tal cual, no habíamos perdido peso, pero tampoco engordado. ¡Todo un logro viniendo de “guarradasland”! Y eso que no hemos hablado de los perritos del Gray's Papapaya, las porciones de pizza a 75 centavos, los restaurantes mexicanos en el sótano de un edificio cutre, etc.

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Dónde comer en NYC. Part five: Chinatown

jueves, 11 de julio de 2013

Siguiendo con nuestro recorrido por los sitios para comer que visitamos en Nueva York, hoy queremos detenernos en el famoso barrio de Chinatown.



En Chinatown hay mil y un restaurantes, unos más auténticos que otros y unos con bastante mejor pinta que otros... He de decir que, como en el resto de los sitios, antes de decidir uno, busqué bastante en internet y por fin encontré un sitio que recomendaban en varias webs: el Joe's Shanghay Restaurant, en 9 Pell Street.

No sé cuál es la razón, pero no me entusiasmó en general comer en este barrio. Bueno, quizá sí me puedo hacer una idea: llevaba el estómago rebotado después de deambular por sus calles, tiendas y puestos. No somos especialmente escrupulosos ninguno de los dos, por eso aún hoy me cuesta entender por qué Chinatown me dio tanta “cosica”, jaja. No es la primera vez que íbamos a un barrio chino en el que comíamos en lo que nosotros llamamos “chinos para chinos”. Ya los habíamos probado antes en Londres, Ámsterdam, Frankfurt y después varios en Madrid; por lo general, nos suelen gustar mucho, nada que ver con los chinos españolizados (que también nos encantan, dicho sea de paso). Pero imagino que fue el olor que lo impregnaba todo lo que me fue revolviendo el estómago e hizo que luego no me sentara nada bien la comida.



Como he dicho, a la hora de comer fuimos a Joe's Shanghay. Tenía pinta de restaurante chino normal y corriente, pero un poco más “guarrete”. Nos sentaron en una mesa muy pequeñita para dos que estaba embutida entre un contenedor de basura (lo juro) y otra mesa igual con una parejita de chinos que no paraba de pelar langostinos y de lanzar las cáscaras por doquier (por toda su mesa  y alrededores). Como veréis, las circunstancias no eran las más propicias para disfrutar del almuerzo.



La comida en sí estuvo bastante buena. Nada más llegar, nos ofrecieron té y nos dieron la carta. Habíamos leído que los dumplings eran lo mejor, así que nos decidimos con unos variaditos como entrante, y luego pedimos un par de principales. Como en todos los chinos, ya sean para chinos o para españolitos, las raciones eran muy generosas y, repito, estaban buenas. No recuerdo exactamente cuánto costó, pero no fue caro.



A la salida buscamos la heladería Chinatown Ice Cream Factory, en 65 Bayard Street, de la que también habíamos leído varias recomendaciones. Merece la pena ir por ver la gran variedad de sabores, muchos de ellos totalmente desconocidos e impensables en las nuestras. Yo pedí uno de jengibre (soy adicta), pero no me gustó nada. No sé si por lo que os decía del estómago raruno o porque no era gran cosa.

Con todo esto no quiero que dejéis de ir a Chinatown. Es parada obligatoria! Un sitio que sorprende e inunda todos los sentidos, jajaja. Seguro que hay mil sitios estupendos en los que comer, no hay más que investigarlo un poco. Si no, siempre os quedará ese Mc Donald’s tan pintoresco que tienen. O Little Italy, que está al lado.

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Dónde comer en NYC? Part four: Little Italy

miércoles, 3 de julio de 2013



Estamos cansinitos con la comida, eh? Pero hoy os vamos a contar algo más. Little Italy bien merece la pena una visita, sobre todo, antes de que sea definitivamente engullido por Chinatown.

A estas alturas, está más que explotado para el turismo, no nos vamos a engañar, pero no deja de ser curioso, y pueden encontrarse algunos buenos restaurantes italianos en las escasas calles que lo componen, además de algunas cosas curiosas...

Nosotros fuimos a mediados de septiembre, coincidiendo con las fiestas de su patrón, San Genaro, el día 19. Por eso, durante esos días, tenía aún más movimiento, con muchos puestos, farolillos y música ambiente. En los puestecillos podías encontrar todo tipo de delicatessen como galletas oreo rebozadas y fritas, ¿por qué? ¿por quéeeee??? Esto pasa a formar parte de los grandes misterios de la gastronomía internacional, como lo de los Mars también rebozados y fritos, tan populares en Escocia. ¿Es realmente necesario esto? ¿No son ya suficientemente caloríficos a la par que empalagosos? Bueno, si alguien conoce la respuesta, le agradezco que conteste al post.


Siguiendo con la "gastronomía", nos habían recomendado el Lombardi's, en 32 Spring St., como ya os comentamos en un post anterior. Dicen que fue la primera pizzería de Nueva York. Sugerimos pedir una pequeña para compartir, porque son descomunales, pero están buenísimas. Nosotros elegimos la más "ligerita", la de albóndigas y salchicha italiana, casi na! Nota: atención a la camiseta de A, "Your pizza has arrived", no puede ser más adecuada, jajaja.


Coincidió que estuvimos por Little Italy el día que se celebró el décimo aniversario del 11S, y había muchísimos policías y bomberos llegados de todas partes que, pasada la celebración oficial, se echaron a la calle. Ya era media tarde cuando encontramos esta estampa y no pudimos resistirnos a fotografiarla. Con ella os dejamos:






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Dónde comer en NYC? Part three: Delis

martes, 25 de junio de 2013

Los delis (abreviatura de Delicatessen) son tiendas donde se venden este tipo de productos y en las que también se pueden comer, claro. Nosotros los descubrimos en Nueva York, la verdad, y si asocio algo a ellos es el pastrami. ¿Qué es el pastrami? Es una especie de embutido hecho con ternera especiada que se ahúma, se sirve habitualmente en lonchas en un sándwich y está realmente bueno.

Uno de los más famosos de Nueva York es el Carnegie Deli, en la séptima avenida con la calle 45, muy cerca de nuestro hotel y de Times Square. Está lleno de fotos y autógrafos de famosos, es bastante curioso. Nos habían dicho que pidiéramos el Reuben, y eso hicimos. Cuando nos lo trajeron, alucinamos. Se supone que debíamos descoyuntar la mandíbula para comernos eso, jaja. Qué pasada! Una montaña de pastrami sobre una rebanada de pan y coronada por otra, porque a eso no se le puede llamar sándwich. Estaba muy bueno, toda una experiencia.



El otro deli más conocido de la Ciudad es el Katz's Delicatessen. Allí también son famosos por los sándwiches de pastrami, que venden y reparten a todo el mundo (o eso dicen ellos). Está por la zona de Nolita y nos costó la vida encontrarlo ya ni recuerdo por qué, pero si te pierdes por Nueva York ten por seguro que vas a andar y mucho. Es muy antiguo y también célebre porque allí se rodó la escena más conocida de la peli "Cuando Harry encontró a Sally." De hecho, los protas están comiéndose un sándwich de pastrami, lo que pide la señora de la mesa de al lado a ver si le causa el mismo efecto, jaja. Recuerdo que uno de los camareros era dominicano y muy agradable, estuvimos un rato charlando con él. También muy recomendable.


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Saïdia II – Iberostar y Be Live

miércoles, 19 de junio de 2013

Hemos pasado un gran fin de semana en el Hotel Iberostar Saidia, un hotelazo de playa en Marruecos a un precio increíble (70 euros/habitación doble, con todo incluído). Como imaginábamos, este hotel es tan bueno como su vecino Be Live y es un gran destino si lo que buscáis es descansar, ir a la playa, a la piscina, tomar el sol, comer, beber y relajaros.



En esta ocasión, nos dieron una habitación estándar, limpia, cómoda y a la que lo único que le faltaba era una cama doble en lugar de dos camas individuales.




La playa del hotel es una pasada: el agua cristalina, templada y muy tranquila. Por la orilla, puedes dar largos paseos y está muy cerca de la playa del hotel Be Live, más concurrida y en la que se pueden alquilar motos de agua y varias atracciones acuáticas. Tanto en la del Iberostar como la del Be Live, se pueden practicar varios deportes.



Las piscinas están muy bien, son enormes y normalmente hay una más tranquila (ideal para las siestas) y otra más movidita, con el snack bar, música y con más actividad.





Los espectáculos nocturnos son patéticos, aunque afortunadamente duran poco y siempre sirven para echar unas risas.

Como siempre en este tipo de hoteles, el buffet termina siendo algo repetitivo, pero en un fin de semana no nos ha dado tiempo a aburrirnos de comer y beber. Más de dos días, sería difícil no acabar harto. Además, la comida puedes hacerla en el restaurante principal o en el snack bar, junto a la piscina, ideal también para el aperitivo.


La bebidas alcohólicas son de marcas desconocidas, pero tienen una carta de cócteles que está bastante bien.


Los dos hoteles (Iberostar y BeLive) son prácticamente iguales, así que os recomendamos pasar un fin de semana en cualquiera de ellos, decidiendo entre uno y otro por el precio que tengan para la fecha que os interese. 




Volveremos!!




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Saïdia I –Todo incluído Low Cost en Marruecos

lunes, 10 de junio de 2013

Aquí estamos de nuevo, aprovechando que el próximo fin de semana lo pasaremos allí, para recomendaros visitar Saïdia y que os alojéis y descanséis en uno de sus estupendos hoteles.

Saïdia es una población costera del norte de Marruecos. Se encuentra junto a la frontera con Argelia y en los últimos años, cadenas hoteleras como Iberostar o Be Live han construido establecimientos de 5 estrellas de buen nivel y muy recomendables para todos los bolsillos.

Nosotros aprovechamos que tenemos familiares en Melilla para ir desde allí en coche particular (tras vuelo Madrid-Melilla). Se tarda una hora y cuarto aproximadamente en llegar, una vez cruzada la frontera (el tiempo que puedes tardar en cruzar la frontera es muy variable; en este sentido, evitad las horas de mayor tráfico). También se puede ir en avión directamente a Nador y desde allí, hay una hora de coche más o menos.


Todos estos hoteles tienen la misma estructura; hoteles de baja altura, en primera línea de una buena playa y en las zonas comunes, tienen de todo. 
Nosotros ya estuvimos en el BeLive y todo fue de maravilla (esta vez vamos al Iberostar, os contaremos nuestra experiencia próximamente).

 En el Be Live, las habitaciones son modernas y están muy bien equipadas. Te reciben con un té de bienvenida y el trato del personal es realmente bueno. Cuando entramos a la habitación nos llevamos una grata sorpresa, ¡¡nos habían asignado una suite a pesar de tener reservada una habitación estándar!!. No es lo habitual, por supuesto, pero la ocupación del hotel era elevada y parece que las únicas que tenían libres en ese momento eran las suites, una maravilla. De todas formas, las habitaciones estándar también están muy bien.




La comida y bebida son mejorables, pero al precio de 70 euros/habitación doble con todo incluido (50 euros aproximadamente si evitas julio y agosto), nos dimos por muy satisfechos. El bar de la piscina está bastante bien y puedes comer y beber hasta aburrirte; una gozada para glotones como nosotros. En general, está bastante bien, siempre que no te esperes un buffet de hotel de 5 estrellas en España.

Como anécdota negativa, la cerveza no estaba demasiado fría y lo más cutre son las bebidas “duras”. Fue toda una experiencia probar ron marca “cubata” o vodka “nikita”. Ginebra directamente no había y los amantes del whisky tuvieron más suerte porque era “White label”. Los espectáculos son lo de siempre en este tipo de hoteles, aunque presenciar una representación de “Grease” al estilo marroquí es algo que no olvidaremos, jajaja.


En resumen, os animamos a que disfrutéis de un fin de semana en alguno de estos hoteles. A pesar de los pequeños detalles negativos, que le restan alguna estrella, tienen una relación calidad/precio buenísima. No dejéis de visitar sus páginas web, seguro que os decidiréis a descansar en alguno de ellos.


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