Tailandia y Camboya: la ruta

miércoles, 20 de noviembre de 2013


A unos días de irnos queremos compartir con vosotros el recorrido.

Una de las cuestiones que exige más dedicación cuando organizas un viaje es determinar la ruta a seguir una vez que has elegido destino. La elección de este último suele moverse por otros mecanismos menos “racionales” podríamos decir, pero la ruta sí debe ser bien pensada y calculada.

Teníamos claro que queríamos pasar unos días en Bangkok, conociendo la capital, pero también en el sur, en las islas. Unos amigos fueron recientemente y nos contaron maravillas del norte, concretamente de Chiang Mai, así que lo incluimos también. Luego surgió la posibilidad de ampliar a Camboya unos cuantos días. Si bien es cierto que muy pocos, apenas tres y medio, al menos podíamos aprovechar para conocer las míticas ruinas de Angkor. Al final, la cosa quedó así, Bangkok (incluyendo una excursión a Ayutthaya), Chiang Mai, Camboya y el sur, la zona de Krabi (con alguna excursión también).

Lo primero que hicimos fue comprar los vuelos de ida y vuelta a Bangkok, y nos decidimos por Emirates. Como el vuelo hacía escala en Dubai pensamos que podríamos aprovechar para pasar un día allí y tacharlo del mapa de nuestros posibles destinos. De entrada, no es un sitio que nos atraiga mucho, por eso creo que con día bastará.

Una vez que decidimos la ruta, fuimos comprando los vuelos internos con Air Asia. La duración no es mucha y no están mal de precio. Nos decantamos por el avión para todos los trayectos (aun sabiendo que hay opciones más económicas como el tren o el bus) porque el tiempo es un bien muy valioso en un viaje y preferimos aprovecharlo al máximo.
Luego buscamos los alojamientos a través de Booking, informándonos eso sí, de las mejores zonas a través de los foros de Los viajeros.

Después comenzamos a investigar sobre posibles excursiones y hemos contratado desde aquí la visita a un campamento donde cuidan de los elefantes, están en contra de su explotación y los protegen de la caza furtiva, Woody’s Elephants  en Chiang Mai. Hay tres parecidos, PataraElephant Farm y Elephant Nature Park. Las opiniones son buenas respecto a todos. Para los días que estamos en Krabi (en Ao Nang y en Railay Beach), hemos contratado las excursiones en AndamanCruises, convencidos por las buenas opiniones que hemos encontrado sobre ellos. Es bastante más caro que el mayorista Barracudas Tour, pero hemos leído tantas opiniones malas de ellos, que preferimos pagar un poco más y hacer excursiones privadas y a nuestra medida.

Bueno, ya estamos ultimando detalles. Esperamos que todo salga según lo previsto y, por supuesto, tomaremos nota (y fotos) de todo para contároslo a la vuelta.






Imprimir

Somos 100 en Bloglovin!!

sábado, 16 de noviembre de 2013

Este post es sólo para deciros GRACIAS. A los que nos seguís por las redes sociales y, muy especialmente, a los seguidores de Bloglovin, que hoy son 100.

El día que descubrí Bloglovin vi el cielo abierto, ¡menudo inventazo! Inmediatamente añadí todos los blogs que seguía (de viajes y de los temas más variopintos) y aproveché para buscar por categorías otros que podían interesarme. Así encontré algunos de mis blogs favoritos. Por eso hoy me hace tanta ilusión que 100 personas sigan Recién Viajados por Bloglovin.

Para los que no sepáis de qué estamos hablando, sólo tenéis que pulsar el botón a la derecha que dice "Follow this blog with Bloglovin". Os registráis, y nos buscáis.

Sólo vosotros hacéis que esto tenga sentido. Os tenemos presentes en todos los viajes cuando fotografiamos cada detalle de un hotel o de una comida o apuntamos direcciones y datos interesantes. Esperamos de corazón seros de alguna utilidad o, al menos, de entretenimiento. ¡Gracias a todos!

Imprimir

Nuevo destino Recién Viajados: Tailandia y Camboya

lunes, 4 de noviembre de 2013

Al inaugurar la nueva temporada en septiembre os adelantamos que teníamos un nuevo destino. Pues sí, nos vamos a Tailandia y Camboya en unos diítas! Estamos deseándolo! Tailandia era un destino que siempre nos había atraído. Cuando nos decidimos y comenzamos a diseñar la ruta se nos planteó la posibilidad de ir unos días a Camboya a visitar las fantásticas ruinas de Angkor, y no lo dudamos. Vamos 16 días muy bien aprovechados y esperamos que nos dé tiempo a todo.


Por supuesto, estamos en fase de elaboración de nuestra consabida guía DIY para lo que contamos con todas estas guías en papel (gracias, Reyes), más todo lo que encontramos de utilidad en internet, especialmente en nuestro adorado y empleadísimo foro Los Viajeros.

Entre los preparativos se incluyen un par de banderillas puestas a costa de la hepatitis A y el tétanos, así como el tratamiento para el paludismo, que ya tenemos gracias a unos amigos. Por ahora sólo nos queda contar los días que faltan y pensar cómo reducimos más nuestro ya escaso equipaje (increíble que conforme pasa el tiempo, viajo cada vez con menos cosas, con lo que yo he sido…).

Dejamos los detalles y la exposición de nuestra rutita para el siguiente post.

Hasta pronto!


Imprimir

¿Por qué?

viernes, 25 de octubre de 2013

Introducimos hoy un post, que esperamos que se repita con vuestra colaboración, sobre por qués relacionados con los viajes.

Y no, el primer por qué no es sobre el nombre de este avión, aunque nos dejó alucinados...



La primera duda que tenemos es sobre algo que se repite en muchos de los vuelos que he hecho a lo largo de mi vida: el aplauso final en el momento de aterrizar. Y estaréis conmigo en que no es algo raro; lo he presenciado tantas veces que ya hasta lo espero, y si nadie aplaude, me parece raro.

Yo entiendo que el pasaje aplaudiera al piloto que aterrizó en el río Hudson salvándoles la vida a todos (aunque quizá estaban tan acojonados que no cayeron en eso), pero en cualquier vuelo, pues no, la verdad...

Una explicación puede ser que la gente que no ha volado en su vida está tan contenta de tocar tierra que, en vez de besarla como el papa, aplaude al piloto. Esa sensación (la de querer besar el suelo) sí la he tenido en un par de ocasiones. La primera fue en un vuelo Madrid-Túnez. El avión se movió muchísimo, bajó muy bruscamente revolviéndonos a todos el estómago, incluso se cayeron maletas de los compartimentos superiores, lo pasamos bastante mal. En ese caso no sé si salvamos la vida gracias al piloto o si nos tocó el novato... La cuestión es que yo no estaba para aplaudir a nadie.

La segunda fue en el vuelo de Papeete a Moorea, y eso que era muy corto, pero fueron los quince minutos más largos de mi vida. Al ser un avión de hélices, el viento lo desestabilizaba bastante, y ese día hacía muuuucho viento. Menos mal que, como llegamos directamente al paraíso y, quizá, al mejor hotel que hemos pisado en nuestra vida, el mal rato se pasó pronto.

Total, que me asaltan las dudas y me gustaría saber, no sólo por qué la gente aplaude, sino también por qué lo hacen en unos vuelos sí y en otros no. Para mí es un misterio... ¿me podríais dar vuestra opinión? ¿Sois de los que aplaudís o de los que os reís de los que aplauden?

República Dominicana – All included V Santo Domingo

martes, 15 de octubre de 2013

República Dominicana es un lugar ideal para relajarse y desconectar una semana de vacaciones, pero también tiene una interesante oferta cultural. Os animamos a que hagáis alguna excursión para conocer algo más del país. Nosotros, además de la boda de nuestros amigos en los Altos del Chavón, aprovechamos para hacer dos excursiones: la visita a Isla Saona de la que ya hemos hablado y a Santo Domingo.

No quisimos dejar de visitar la capital del país, así que dedicamos un día a ello. En esta ocasión, aprovechando que formábamos un grupo numeroso (21 personas), alquilamos un microbús con chófer que nos llevó desde el hotel a la capital (2 horas de trayecto) y de vuelta. El microbús lo tuvimos disponible durante todo el día por 20 euros/persona aproximadamente.

Nuestra amiga dominicana se encargó de contratar un guía local para dar un paseo por la ciudad y explicarnos con detalle la visita.

A pesar del intenso calor, dimos un paseo por la bonita zona colonial y entramos en la primera catedral de América. Sorprende la cantidad de edificios conservados de la época colonial. Lo mejor, el alcázar de Colón.


Estando por la zona, aprovechamos para comprar ron dominicano a muy buen precio, una parte en un supermercado de la calle principal (sin duda, la mejor opción) y otras marcas más concretas en una licorería que también tenía tienda de souvenirs. Allí tenían más variedad y, regateando y comprado en grupo, nos salió bastante bien. El precio, por defecto, lo marcaban en dólares, así que lo ideal es tener algunos si queréis hacer este tipo de compras. No esperéis a comprar ron en el aeropuerto, los precios son a veces más del doble de lo que podéis encontrar en la ciudad. En los hoteles y zonas turísticas también es bastante más caro.

Luego comimos en un sitio típico que nos encantó, el Restaurante Conuco de Santo Domingo. Pedimos surtido de entrantes y como plato principal “El Nido”. No era el plato más típico de la carta, que también contaba con la famosa bandera y el sancocho, pero nuestros amigos, que ya habían estado allí varias veces, nos lo recomendaron  En este caso pagamos con pesos dominicanos, pues es la moneda en que están marcados los platos y a partir de ahí, cambiar de moneda significa perder un poco. Te suelen cambiar, redondeando, 1 euro por 50 pesos dominicanos o 1 dólar por 40.




Al terminar, nos fuimos de vuelta al microbús, no sin antes comprobar el tremendo atasco que colapsa la ciudad a las 17:00, hora de salida de la mayor parte de los trabajadores. De vuelta al hotel pasamos también por el famoso Faro de Colón, pero no entramos. A nuestro gusto, un poco decepcionante, el edificio es una mole de hormigón con forma de cruz.

No obstante, nos llevamos muy buenos recuerdos de nuestro paseo por Santo Domingo, y os recomendamos que sacrifiquéis un día de sol y playa por una interesante visita a la capital.


Imprimir

República Dominicana – All included IV Isla Saona

sábado, 5 de octubre de 2013

Como no podía ser de otra forma, durante nuestra estancia en República Dominicana hicimos la clásica visita a Isla Saona, una preciosa isla al sureste del país a la que se puede ir de diferentes formas. Nosotros no escogimos la mejor, pero es una visita obligada. Los motivos para que no fuera la idónea fueron varios, como el tiempo (sólo podíamos ir un día concreto, no se podía elegir) o que éramos un grupo muy grande para ponernos de acuerdo. Por todo ello no nos quedó más remedio que reservar la excursión con Travelplan.

El precio fue de 65 dólares por persona y consistió en: traslado en autobús desde el hotel al puerto de Bayahíbe (10 minutos), viaje de ida hasta isla Saona en catamarán y vuelta en lancha rápida con traslado de vuelta. El catamarán incluía música y bebida, pero no resultó ser tan exclusivo como nos vendieron.



La llegada a la isla es una pasada; el único problema que la estropea es la cantidad de gente que hay. Estaba claro que no íbamos a ser los únicos en querer disfrutar de este sitio... Tras un rato de tiempo libre, nos pusimos en cola para comer en el buffet que incluía la excursión y que dejaba mucho que desear. Había dos tipos de arroz y ensalada de papa dominicana para acompañar a la carne de pollo y cerdo a la brasa: ninguna maravilla. Nos ofrecieron también langosta, pero a un precio abusivo y con aspecto de no estar tan bien cocinada como la que disfrutamos días después en la cena de la playa.

Tras la comida, de nuevo a la playa con tiempo libre para disfrutarla. Es preciosa, pero la cantidad de barcas en la orilla hizo que perdiese algo de encanto. Nos quedamos con las ganas de visitar otras zonas de la isla con menos turistas porque es una maravilla.






Como hemos mencionado, para la vuelta nos tocó lancha rápida. A nosotros nos hubiese gustado hacerlo al revés, la ida en lancha rápida y la vuelta en catamarán, ya que beber ron-cola nos apetece más de sobremesa que a las 10 de la mañana recién desayunados, jajaja, pero no pudo ser. Una vez más sufrimos el ser ganado turístico y no pudimos elegir. En cualquier caso, acabamos disfrutando mucho, aunque siempre con la desagradable sensación de la diversión inducida artificialmente a base de merengue, bachata y ron a deshoras.

De vuelta, las lanchas pararon en la piscina natural, un lugar increíble en alta mar en el que el agua no cubre y hay muchísimas estrellas de mar; mereció la pena la experiencia, por supuesto.


Después llegamos de nuevo a Bayahíbe y nos trasladaron en bus al hotel.

En definitiva, Isla Saona nos parece un sitio maravilloso de visita obligada, pero tratad de evitar la excursión del tour operador. Siempre saldrá más cara que una excursión local y es menos exclusiva, te llevan en grupos grandes como borregos y no es lo mismo. Nosotros no pudimos hacerlo de la forma que os recomendamos por los motivos que ya hemos comentado, pero lo ideal es gestionar la visita en el propio puerto de Bayahíbe o conversando con alguna persona local que podréis conocer, por ejemplo, en los puestecitos de la playa junto al hotel.


Imprimir

República Dominicana – All included III

martes, 24 de septiembre de 2013

De lo mejor de la semana fue una cena que contratamos en la playa. Se paga aparte, nos costó 35 dólares por persona tras negociar el precio al ser un grupo numeroso, y estuvo muy, muy bien. Consistía en un cocktail de gambas (mediocre), una sopa de cebolla (buena) y una langosta a la plancha para cada uno (una maravilla). El postre de fresa dejaba mucho que desear, pero esa cena, con botella de cava para cada dos, en la playa, bajo las palmeras y a la luz de la luna y las velas, fue una pasada. Para terminar el día estuvimos en una fiesta en la playa que organizaba el hotel, se ambientó mucho y lo pasamos en grande.

Cena en la playa en el hotel Be live Canoa

Cena en la playa en el hotel Be live Canoa

Cena en la playa en el hotel Be live Canoa

Tal y como hemos comentado, el hotel está bastante bien (4 estrellas con buena relación calidad precio), pero dentro del mismo hay un club exclusivo para italianos que merece una mención especial, el “Veraclub”.

El Veraclub es una zona reservada para un grupo reducido de clientes (los italianos), a la que puede ir a comer y beber el resto, aunque con algunas reservas. La cuestión es que nos informamos y nos dejaron claro unas horas antes de la cena, que no era necesario reservar. Sin embargo, cuando estábamos ya sentados, el encargado (que no sabemos si tiene algún puesto importante en el hotel o solamente se las da de ello), nos comentó que teníamos que haber avisado, que eramos muchos y bla, bla, bla. La verdad es que nos topamos con las pegas de este caballero varias veces a lo largo de nuestra estancia, era el aguafiestas number one, menos mal que nos lo tomamos a risa...

Este club incluye, claro está, un restaurante italiano, espectáculo sólo para italianos, además de sus propios animadores y actividades. De hecho, en los extremos de la playa del hotel, están las estaciones marítimas con todas las actividades disponibles, una de ellas, exclusiva para italianos y la otra para el resto. Es curioso ver cómo dentro del mismo hotel hay una zona dedicada a determinados clientes y no por cuestión de precio por habitación, algo que sí se entendería.

Nosotros cenamos y comimos un par de días en el Veraclub. No está mal, pero no os esperéis una comida maravillosa, es un poco más de lo mismo. Pasta normalita y pizzas sólo algo mejores que en el buffet general, aunque por los aires que se daba el cocinero, parecía que estábamos en el mejor ristorante de Roma. Por cierto, el vino no servía ni para echarle gaseosa, horrible de verdad.


Imprimir