Gracias al jet lag, nos despertamos muy temprano la primera mañana en Moorea. El premio fue ver amanecer:
Nos fuimos a desayunar y, como es usual en nosotros, arrasamos. Todo tenía una pinta magnífica y el entorno no podía ser mejor:
Después salimos al hall porque venían a recogernos para la excursión. Respecto a las excursiones en Moorea, nos estuvimos informando antes del viaje consultando en muchas webs. La mayoría recomiendan la del 4x4 y esa es la que elegimos. Moorea es una isla montañosa y con muchas cosas que ver. La excursión nos ofrecía una ruta por la isla con varias paradas: la bahía de Cook,
las plantaciones de piñas (con degustación de zumo natural luego)
el mirador del Belvedere para ver desde arriba las dos bahías (Cook y Opunohu).
También paramos a ver unos maraes (templos polinesios) y fuimos a un pueblecito, donde nos estuvieron eseñando cómo se crian las perlas, la tipología, cómo se clasifican, etc. (y dos perlas vinieron de vuelta con nosotros, jiji).
Al final, subimos un camino muy escarpado y estrecho hasta la llamada "montaña mágica". Las vistas eran impresionantes:
También estuvimos en una degustación de licores hechos allí, a cuál más bueno, y nos pasearon por más plantaciones de frutas tropicales. De vuelta paramos en el mirador de Toatea, encima justo de nuestro hotel. La excursión había sido magnífica, muy variada y completa. Nuestra guía hablaba también español y fue un encanto. Lo pasamos muy bien, pero estábamos deseando volver al hotel y nadar en ese agua turquesa.
Subiendo a la "Montaña Mágica" vimos excursiones como la nuestra, pero en quad. Iban un grupo por parejas con un guía. Me alegré de haber cogido la de 4x4 porque la gente, sin experiencia en quad, lo estaba pasando mal para subir con aquellas cuestas y el precipicio abajo. Nosotros fuimos muy cómodos, con una pareja de franceses y otra de polinesias, sólo preocupados de no perdernos detalle cámara en mano. Muy, muy recomendable esta excursión.
Y cuando llegamos, ¡nuestra maleta perdida había vuelto!
La tarde nos la echamos grabando vídeos en el agua con la Gopro (gracias Manu) y echando la siesta en una hamaca colgada entre palmeras, ¡qué vida más dura!.
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Luna de miel Polinesia-Costa Oeste: Moorea II
viernes, 5 de octubre de 2012
Luna de miel Polinesia-Costa Oeste: Sofitel Moorea Ia Ora
jueves, 4 de octubre de 2012
Como decía en el anterior post, iba a necesitar una entrada entera para hablar del Sofitel Moorea Ia Ora Beach Resort.
Llegamos desde el aeropuerto en un momento, porque está realmente cerca, y nos recibieron muy bien. El hotel era precioso. Había varios tipos de bungalows, unos en el jardín, otros en la playa y los overwater. El resto de las instalaciones estaban dispersas y perfectamente integradas en la vegetación. Lo primero que hicimos fue ir a ver nuestra cabañita y flipar. ¡Qué maravilla! Era como un sueño hecho realidad.
Estábamos al lado de una playa maravillosa con el agua del turquesa más increíble que habíamos visto hasta el momento (cambiaríamos de opinión en Bora Bora).
Y aquí sí que era clarita la arena:
Nos faltó tiempo para meternos en el agua (creo que todavía ni habían llegado las maletas a la habitación). La tarde no acompañaba mucho porque hacía bastante viento, pero el agua estaba estupenda y nosotros no podiamos parar de reir y de mirar todo con incredulidad. ¡Era lo más bonito que había visto nunca! Y más aún cuando cogimos nuestros equipos de snorkel y vimos que teníamos justo al lado arrecifes de coral con todos los peces de Buscando a Nemo, jaja.
¿Reconocéis ya dónde fue tomada la imagen de nuestro perfil?
Fuimos a ver la piscina, también muy bonita, y el resto de las instalaciones. Nos estuvieron explicando además las excursiones y contratamos una para el día siguiente.
Cuando llegó el momento de la cena, nos quedamos maravillados con la calidad del bufet y lo precioso que era el sitio. Las tres cenas que tuvimos allí fueron temáticas, pero nada que ver con los bufets de otros hoteles, era todo estupendo. Todas las noches había espectáculo de danza polinesia tradicional. ¡Cómo me gusta esa música!
Seguiremos contando maravillas en otro post.
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Llegamos desde el aeropuerto en un momento, porque está realmente cerca, y nos recibieron muy bien. El hotel era precioso. Había varios tipos de bungalows, unos en el jardín, otros en la playa y los overwater. El resto de las instalaciones estaban dispersas y perfectamente integradas en la vegetación. Lo primero que hicimos fue ir a ver nuestra cabañita y flipar. ¡Qué maravilla! Era como un sueño hecho realidad.
Estábamos al lado de una playa maravillosa con el agua del turquesa más increíble que habíamos visto hasta el momento (cambiaríamos de opinión en Bora Bora).
Y aquí sí que era clarita la arena:
Nos faltó tiempo para meternos en el agua (creo que todavía ni habían llegado las maletas a la habitación). La tarde no acompañaba mucho porque hacía bastante viento, pero el agua estaba estupenda y nosotros no podiamos parar de reir y de mirar todo con incredulidad. ¡Era lo más bonito que había visto nunca! Y más aún cuando cogimos nuestros equipos de snorkel y vimos que teníamos justo al lado arrecifes de coral con todos los peces de Buscando a Nemo, jaja.
¿Reconocéis ya dónde fue tomada la imagen de nuestro perfil?
Fuimos a ver la piscina, también muy bonita, y el resto de las instalaciones. Nos estuvieron explicando además las excursiones y contratamos una para el día siguiente.
Cuando llegó el momento de la cena, nos quedamos maravillados con la calidad del bufet y lo precioso que era el sitio. Las tres cenas que tuvimos allí fueron temáticas, pero nada que ver con los bufets de otros hoteles, era todo estupendo. Todas las noches había espectáculo de danza polinesia tradicional. ¡Cómo me gusta esa música!
Seguiremos contando maravillas en otro post.
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Luna de Miel Polinesia-Costa Oeste: el primer día
miércoles, 3 de octubre de 2012
El primer día (fuera de un avión) amaneció en Papeete muy temprano, y nosotros también, ¡menudo jet lag!. No obstante agracedimos ese día y todos los que siguieron en la Polinesia poder despertarnos sin ningún esfuerzo como a las 6 de la mañana o antes y ver el maravilloso amanecer en cualquiera de las islas.
Teníamos el mar delante de nuestra terraza, y todo el alrededor era una vegetación espesa como yo no había visto nunca. Disponíamos de la mañana en el hotel porque el vuelo a Moorea no salía hasta mediodía, así que desayunamos como reyes con esta vista:
Y después salimos a dar un paseo por la playa de delante del hotel. Por lo visto, sólo hay una playa de arena blanca en toda la isla de Tahiti, la nuestra no lo era:
Pero en adelante, todas las demás sí lo serían.
Estuvimos dando una vuelta por el hotel, que es bastante bonito, muy integrado en el entorno; y luego nos fuimos a la piscina.
Lo que más nos llamó la atención fue la cantidad de gallos y gallinas sueltos que había por todas partes: en el cesped de la piscina, en los tejados... Luego nos enteramos de que son salvajes y por eso corretean por los hoteles a sus anchas.
Poco después vinieron a buscarnos para ir al aeropuerto. Atravesamos Papeete en medio de una manifestación. Estaba todo bastante revuelto, pero llegamos a tiempo para comer algo y coger nuestro vuelo.
El vuelo duraba sólo 15 minutos, pero podemos decir que fueron algunos de los más largos de nuestra vida. Hacía mucho viento y la avioneta en la que íbamos se movía mucho, pero mucho, mucho, y eso que yo nunca he tenido miedo a volar. Cuando llegamos a Moorea nos faltó besar el suelo, jaja.
El aeropuerto de Moorea era poco más que dos bungalows unidos. Las maletas las sacaban en un carro y las dejaban en un mostrador al lado para que cada uno cogiera las suyas.
Allí nos esperaba una persona para llevarnos a nuestro fantástico hotel, ¡el Sofitel Moorea Ia Ora Beach Resort!
Creo que para este hotel necesito otro post...
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Teníamos el mar delante de nuestra terraza, y todo el alrededor era una vegetación espesa como yo no había visto nunca. Disponíamos de la mañana en el hotel porque el vuelo a Moorea no salía hasta mediodía, así que desayunamos como reyes con esta vista:
Y después salimos a dar un paseo por la playa de delante del hotel. Por lo visto, sólo hay una playa de arena blanca en toda la isla de Tahiti, la nuestra no lo era:
Pero en adelante, todas las demás sí lo serían.
Estuvimos dando una vuelta por el hotel, que es bastante bonito, muy integrado en el entorno; y luego nos fuimos a la piscina.
Lo que más nos llamó la atención fue la cantidad de gallos y gallinas sueltos que había por todas partes: en el cesped de la piscina, en los tejados... Luego nos enteramos de que son salvajes y por eso corretean por los hoteles a sus anchas.
Poco después vinieron a buscarnos para ir al aeropuerto. Atravesamos Papeete en medio de una manifestación. Estaba todo bastante revuelto, pero llegamos a tiempo para comer algo y coger nuestro vuelo.
El vuelo duraba sólo 15 minutos, pero podemos decir que fueron algunos de los más largos de nuestra vida. Hacía mucho viento y la avioneta en la que íbamos se movía mucho, pero mucho, mucho, y eso que yo nunca he tenido miedo a volar. Cuando llegamos a Moorea nos faltó besar el suelo, jaja.
El aeropuerto de Moorea era poco más que dos bungalows unidos. Las maletas las sacaban en un carro y las dejaban en un mostrador al lado para que cada uno cogiera las suyas.
Allí nos esperaba una persona para llevarnos a nuestro fantástico hotel, ¡el Sofitel Moorea Ia Ora Beach Resort!
Creo que para este hotel necesito otro post...
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Luna de Miel en Polinesia-Costa Oeste: el vuelo
lunes, 1 de octubre de 2012
Hola a todos, ¡aquí estamos de nuevo!
El día 1 del viaje comenzó muyyyy tempranito, como a las cuatro y pico de la madrugada y nos quedaba por delante una larga jornada saltando de vuelo en vuelo hasta la otra punta del mundo, pero estábamos muy ilusionados.
El primer vuelo fue el Madrid-París con Air France. Primer vuelo y primer incidente: me olvidé mi ebook en el asiento :( ¡Menudo cabreo cogí! Entre tanta maleta de mano, bolso y demás, se había colado en el lateral del asiento y no lo vi cuando me levanté. ¡Tenía por delante dos vuelos de 10 y 8 horas, más o menos, sin poder leer! Lo mejor fue que apenas lo eché de menos. Nuestros vuelos Paris-Los Ángeles y Los Ángeles-Papeete fueron con Air Tahiti Nui y, la verdad, me enamoré de la compañía nada más pisar el avión. Lo primero que hicieron fue darnos un tiaré, que es su logo, a cada uno (y ya no pasaría un día en Polinesia sin un tiaré detrás de la oreja). Nunca olvidaremos ese olor, ¡qué maravilla! Todo estaba decorado con imágenes de tiarés
Las azafatas llevaban el vestido tradicional polinesio (y ellos las famosas camisas de tela estampada) y todos llevaban tiarés en el pelo; allí es común para hombres y mujeres.
Nada más subir, sonaba música tradicional polinesia. Es tan bonita, evocadora y "buenrollera" que hoy cuando la oigo se me saltan las lágrimas, ¡qué ganas de volver!
Pues ese olorcito y ese buen rollo presidió los dos vuelos. Nos dieron en cada uno una bolsita con algunas cosas para hacer el trayecto más cómodo (antifaz, tapones, auriculares, calcetines y una pegatina muy graciosa para que te dejaran dormir o te despertaran con la comida).
Echamos como pudimos las muchas horas entre siestas, películas, paseos por el pasillo y comidas. La verdad, no fue tan horrible como me imaginaba.
Llegamos a Papeete a las 10 de la noche hora local y así nos recibieron:
¡Se te quita el cansancio de golpe al oir el ukelele y ver las danzas tradicionales! Poco después nos encontramos con el segundo incidente del viaje del que ya hablamos: nos habían perdido la maleta. Lo cierto es que no nos importó demasiado (se ve que se nos estaba contagiando el buen rollo de las islas). Nos dijeron que en un par de días estaría en el hotel y, como no llevábamos nada imprescindible, nos fuimos tranquilos.
Nos estaba esperando con unos collares de flores la persona encargada del transfer al hotel de Papeete, el Radisson. ¡Casi lloramos cuando nos dijeron que nos iban a dar una suite con jacuzzi por estar de luna de miel!¡Era justo lo que necesitábamos después de 24 horas de avión y aeropuertos!
Ya sólo nos quedaba descansar, aunque yo estaba ansiosa por despertarme y ver dónde estábamos.
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El día 1 del viaje comenzó muyyyy tempranito, como a las cuatro y pico de la madrugada y nos quedaba por delante una larga jornada saltando de vuelo en vuelo hasta la otra punta del mundo, pero estábamos muy ilusionados.
El primer vuelo fue el Madrid-París con Air France. Primer vuelo y primer incidente: me olvidé mi ebook en el asiento :( ¡Menudo cabreo cogí! Entre tanta maleta de mano, bolso y demás, se había colado en el lateral del asiento y no lo vi cuando me levanté. ¡Tenía por delante dos vuelos de 10 y 8 horas, más o menos, sin poder leer! Lo mejor fue que apenas lo eché de menos. Nuestros vuelos Paris-Los Ángeles y Los Ángeles-Papeete fueron con Air Tahiti Nui y, la verdad, me enamoré de la compañía nada más pisar el avión. Lo primero que hicieron fue darnos un tiaré, que es su logo, a cada uno (y ya no pasaría un día en Polinesia sin un tiaré detrás de la oreja). Nunca olvidaremos ese olor, ¡qué maravilla! Todo estaba decorado con imágenes de tiarés
Las azafatas llevaban el vestido tradicional polinesio (y ellos las famosas camisas de tela estampada) y todos llevaban tiarés en el pelo; allí es común para hombres y mujeres.
Nada más subir, sonaba música tradicional polinesia. Es tan bonita, evocadora y "buenrollera" que hoy cuando la oigo se me saltan las lágrimas, ¡qué ganas de volver!
Pues ese olorcito y ese buen rollo presidió los dos vuelos. Nos dieron en cada uno una bolsita con algunas cosas para hacer el trayecto más cómodo (antifaz, tapones, auriculares, calcetines y una pegatina muy graciosa para que te dejaran dormir o te despertaran con la comida).
Echamos como pudimos las muchas horas entre siestas, películas, paseos por el pasillo y comidas. La verdad, no fue tan horrible como me imaginaba.
Llegamos a Papeete a las 10 de la noche hora local y así nos recibieron:
¡Se te quita el cansancio de golpe al oir el ukelele y ver las danzas tradicionales! Poco después nos encontramos con el segundo incidente del viaje del que ya hablamos: nos habían perdido la maleta. Lo cierto es que no nos importó demasiado (se ve que se nos estaba contagiando el buen rollo de las islas). Nos dijeron que en un par de días estaría en el hotel y, como no llevábamos nada imprescindible, nos fuimos tranquilos.
Nos estaba esperando con unos collares de flores la persona encargada del transfer al hotel de Papeete, el Radisson. ¡Casi lloramos cuando nos dijeron que nos iban a dar una suite con jacuzzi por estar de luna de miel!¡Era justo lo que necesitábamos después de 24 horas de avión y aeropuertos!
Ya sólo nos quedaba descansar, aunque yo estaba ansiosa por despertarme y ver dónde estábamos.
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Luna de miel en Polinesia-Costa Oeste: Maletas II
lunes, 20 de agosto de 2012
Y seguimos con las maletas... Este post es sólo para un consejillo que me permito daros por mi experiencia personal: llevad equipaje de mano!!!! Por supuesto, hay ocasiones en las que es imposible no facturar; por ejemplo, cuando vas muchos días, va a hacer frío en el destino o tienes pensado hacer muchas compras, pero si puedes evitarlo, evítalo!
A ver, la que escribe este post es la parte femenina de A-M y sé lo que cuesta reducir equipaje. Sin ir más lejos, mi bolsa de aseo parece un maletín, pero informe. Mi chico lo llama "la bola" porque dice que no hay maleta en la que encaje. Intento llevar muestrecitas y botes pequeños, pero a veces es imposible. Digo esto porque yo soy la primera que lo tengo muy complicado cuando intento reducir peso y volúmen en el equipaje, pero es algo necesario. Con la ropa lo cumplo algo más. Después de muchos viajes en los que he traído de vuelta la mitad de la maleta sin usar, me he decidido: llevo lo justo, ya no cargo más medio armario por todo el mundo. No pasa nada por repetir pantalón o camiseta si están limpios, nadie muere, no es una tragedia, así que mientras menos, mejor.
Cuando es imprescindible facturar es muy recomendable hacer la maleta de mano como si te fuesen a perder la otra, es decir, llevando lo más importante y un poco de todo. Incluso la bolsa de aseo, y eso que a mí me cuesta horrores meter todas mis cremas, maquillaje y potingues varios en botecitos pequeños y en un neceser transparente, pero te salva de muchas.
Precisamente, en el vuelo de ida a Papeete, nos perdieron la única maleta que facturamos, pero gracias al consejo que os acabo de dar, ni la echamos de menos. Afortunadamente, estaba localizada, se había quedado en París y sólo tardaron dos días en mandárnosla al hotel de Moorea, pero realmente, ni nos hizo falta. No sabéis la tranquilidad que da eso. Evidentemente, fastidia quedarte el último en la cinta comprobando que tu maleta no va a salir, pero cuando no llevas nada imprescindible, te lo tomas de otra manera. Y además, la compañía nos dio una indemnización!!
Espero que estos consejillos de viajera aficionada os sean de ayuda. Hasta la próxima
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A ver, la que escribe este post es la parte femenina de A-M y sé lo que cuesta reducir equipaje. Sin ir más lejos, mi bolsa de aseo parece un maletín, pero informe. Mi chico lo llama "la bola" porque dice que no hay maleta en la que encaje. Intento llevar muestrecitas y botes pequeños, pero a veces es imposible. Digo esto porque yo soy la primera que lo tengo muy complicado cuando intento reducir peso y volúmen en el equipaje, pero es algo necesario. Con la ropa lo cumplo algo más. Después de muchos viajes en los que he traído de vuelta la mitad de la maleta sin usar, me he decidido: llevo lo justo, ya no cargo más medio armario por todo el mundo. No pasa nada por repetir pantalón o camiseta si están limpios, nadie muere, no es una tragedia, así que mientras menos, mejor.
Cuando es imprescindible facturar es muy recomendable hacer la maleta de mano como si te fuesen a perder la otra, es decir, llevando lo más importante y un poco de todo. Incluso la bolsa de aseo, y eso que a mí me cuesta horrores meter todas mis cremas, maquillaje y potingues varios en botecitos pequeños y en un neceser transparente, pero te salva de muchas.
Precisamente, en el vuelo de ida a Papeete, nos perdieron la única maleta que facturamos, pero gracias al consejo que os acabo de dar, ni la echamos de menos. Afortunadamente, estaba localizada, se había quedado en París y sólo tardaron dos días en mandárnosla al hotel de Moorea, pero realmente, ni nos hizo falta. No sabéis la tranquilidad que da eso. Evidentemente, fastidia quedarte el último en la cinta comprobando que tu maleta no va a salir, pero cuando no llevas nada imprescindible, te lo tomas de otra manera. Y además, la compañía nos dio una indemnización!!
Espero que estos consejillos de viajera aficionada os sean de ayuda. Hasta la próxima
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Luna de miel en Polinesia-Costa Oeste: Maletas I
martes, 14 de agosto de 2012
He de decir que, a pesar de ser éste uno de los viajes que más ilusión me ha hecho realizar nunca, no pudimos dedicar a su preparación todo el tiempo y la dedicación que acostumbramos, por razones evidentes. Esto se resumió en que llegamos a casa unas 10 horas antes de que saliera el vuelo, hechos polvo y con las maletas por hacer. Afortunadamente, se cumple el dicho de una buena amiga mía "el tiempo que dedicas a hacer una maleta es el tiempo del que dispones: que tienes tres días, tres días; que tienes cinco minutos, pues cinco minutos". Totalmente cierto.
Teníamos un problema añadido y es que traíamos ya las maletas llenas, así que hubo que vaciar y volver a llenar tres maletas. ¡El salón parecía un campo de batalla! Pero, al final, lo logramos. Eso sí, eran ya más de la una de la madrugada, y nos tocaba levantarnos a las cuatro de la mañana, así que echamos sólo una cabezadita, no antes de vaciar la cama de arroz y cereales (detalle de bienvenida de nuestros amigos). El despertador sonó cuando todavía no habían puesto las calles y con sueño, pero con muchas ganas, nos preparamos y nos fuimos para Barajas.
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Teníamos un problema añadido y es que traíamos ya las maletas llenas, así que hubo que vaciar y volver a llenar tres maletas. ¡El salón parecía un campo de batalla! Pero, al final, lo logramos. Eso sí, eran ya más de la una de la madrugada, y nos tocaba levantarnos a las cuatro de la mañana, así que echamos sólo una cabezadita, no antes de vaciar la cama de arroz y cereales (detalle de bienvenida de nuestros amigos). El despertador sonó cuando todavía no habían puesto las calles y con sueño, pero con muchas ganas, nos preparamos y nos fuimos para Barajas.
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maleta
Estamos de vuelta
viernes, 10 de agosto de 2012
Buenasss y, ante todo, mil disculpas por nuestro abandono del blog. Los dos meses antes de la boda fueron una locura y no sólo por la inminencia del evento, sino por mil historias personales más. Hace justo dos días que volvimos de la luna de miel, así que sí, ya podemos decir que estamos oficialmente recién casados y, de nuevo, RECIÉN VIAJADOS.
Después de dieciseis maravillosos días de viaje, tenemos muchas cosas que contar que, esperamos, os sean útiles. Para hacer esto más llevadero, lo iremos contando poquito a poco.
Pues nada, fasten your seat belts que, ¡¡despegamos!!
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Después de dieciseis maravillosos días de viaje, tenemos muchas cosas que contar que, esperamos, os sean útiles. Para hacer esto más llevadero, lo iremos contando poquito a poco.
Pues nada, fasten your seat belts que, ¡¡despegamos!!
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